dimecres, d’abril 02, 2008

Recuerdo viejo

Porque tienes los ojos a corazón abierto,

porque hiere tu risa como una maldición,

porque aun no has aprendido a hacerme daño.

Porque eres lo pequeño y lo dulce,

lo amargamente incierto,

la Pandora infinita del bien de mi universo,

el vomito de alas de pájaros celestes,

de inviernos otoñales,

de manantiales cálidos e inquietos.

Porque desnudo eres un mapa solitario

desdibujando un mundo que aprendo de memoria:

Palmo a palmo tu espalda,

beso a beso, tu pecho,

tus piernas, noche a noche.

Porque entiendo que exijas el silencio sombrío

de la palabra bella,

porque vuelas cadente de tu boca a mi boca

y dejas que adivine donde esconde este mundo todas sus golondrinas,

porque tienes gaviotas y sal en el cabello,

porque tus pies se duermen con el soplo del día

y tu boca,

tu boca es como la brevedad de un telegrama

concisa, despiadada y viceversa.

Porque me has permitido dormir en tu recuerdo

y has abrazado el hueco de mi cuerpo en tu cama,

porque has sabido hacer de mi pecho una patria

y has arriado banderas de paz en mi cintura,

porque lo necesito y quiero hacerlo

hoy, mi amor, como siempre

desde esta paz,

te quiero.