Recuerdo viejo
Porque tienes los ojos a corazón abierto,
porque hiere tu risa como una maldición,
porque aun no has aprendido a hacerme daño.
Porque eres lo pequeño y lo dulce,
lo amargamente incierto,
la Pandora infinita del bien de mi universo,
el vomito de alas de pájaros celestes,
de inviernos otoñales,
de manantiales cálidos e inquietos.
Porque desnudo eres un mapa solitario
desdibujando un mundo que aprendo de memoria:
Palmo a palmo tu espalda,
beso a beso, tu pecho,
tus piernas, noche a noche.
Porque entiendo que exijas el silencio sombrío
de la palabra bella,
porque vuelas cadente de tu boca a mi boca
y dejas que adivine donde esconde este mundo todas sus golondrinas,
porque tienes gaviotas y sal en el cabello,
porque tus pies se duermen con el soplo del día
y tu boca,
tu boca es como la brevedad de un telegrama
concisa, despiadada y viceversa.
Porque me has permitido dormir en tu recuerdo
y has abrazado el hueco de mi cuerpo en tu cama,
porque has sabido hacer de mi pecho una patria
y has arriado banderas de paz en mi cintura,
porque lo necesito y quiero hacerlo
hoy, mi amor, como siempre
desde esta paz,
te quiero.
