dimecres, d’octubre 24, 2007

Y los perros en los jardines... .


No estabas anoche y la avenida gritaba,

y las paredes de mi casa gritaban,

y la gente en las calles gritaba,

y los perros en los jardines

y los sueños en mi cabeza.

No estabas y no estaba yo.

Caía desde las altas barandillas de tus besos,

en mi escote una flor se desprendía

como muerta del susto de tu ausencia.

Tuve miedo del agua que ensombrecía el cielo,

de la música que salía por todas las grietas,

tuve miedo de amarte, de la fuerza que ardía

en la marea de sentimientos íntimos,

de mis dulces secretos que rastrean solitarios

tu nombre.

Tú, no estabas anoche, pero el espacio físico

estaba lleno de ti.

En el aullido tibio del mar oí tu aliento,

en la lluvia indecente vi tu orgasmo,

en el pecado de la copa de ron

sentí tus manos abrasando mi cuerpo,

en mi misma te vi,

dentro, profundo, como cuando esas noches

en las que evito amarte.

Tu no estabas anoche y yo gritaba,

grité unas diez mil veces tu nombre en el silencio

y se partió de pronto la cadencia del cielo

y llovió

y llovió tu mirada, tu boca, tu infinito

sobre mi cuerpo triste

sobre mi cuerpo débil,

mojado y silencioso

paseando tu ausencia en la avenida.

dimecres, d’octubre 17, 2007

Zapatos rotos

Mi cama tiene un poema para ti.

Mi ventana tiene un poeta para ti.

Mi armario un sitio para ti.

Mi lágrima un mensaje para ti.

Mi soledad una cicatriz para ti.

Mi mano un desdén para ti.

Mi mentira un “te quiero” para ti.

Mi verdad otro “te quiero” para ti.

Mis sabanas un polvo para ti.

Mi lluvia una velada para ti.

Mi sueño un laberinto para ti.

Mis juguetes un niño para ti.

Mi mesa un soneto para ti.

Mi incertidumbre un beso para ti.

Mis piernas un sí para ti.

Mi escenario un orgasmo para ti.

Mi voz una mentira para ti.

Mi yo un otro yo para ti.

Mis canciones unas frases para ti.

Mi vida una vida para ti.


No tengo noche suficiente para encontrarte,

ni tengo sabanas suficientes para esconderte,

para enredarte, para diseccionarte y compartirte.

Tengo canciones escritas en terrazas desiertas,

besos contra los muros de un jardín,

huidas a media noche de tu mano entre sombras.

No tengo rabia suficiente para estrellarte

contra las ruinas de todo lo imposible,

no tengo ganas de regalarme a otra boca sedienta.

Tengo el ansía maldita de verte entrar en mi rincón oscuro,

a ti solo, para ti solo, sobreviviendo dentro de mi

todos los segundos que le sobren al día,

sobreviviéndome,

enseñándome a sobrevivir.